La gimnasia rítmica es una disciplina donde se conjugan el arte y la técnica. Es un deporte, como muchos otros, donde la figura del entrenador/a es clave para que la gimnasta mejore día a día, tanto a nivel deportivo, como a nivel personal.

Uno de los pilares fundamentales de esta disciplina es la relación entrenadora-gimnasta. Se podría considerar que es de tipo asimétrico y se fundamenta en una diferencia de rol (similar a la de maestro-alumno) que delinea el  estatus. Es vital que exista conexión entre entrenadora y gimnasta, con el objetivo de buscar y determinar alternativas y vías de acción que con mayor probabilidad puedan conducir al éxito a la gimnasta. 

En Gymnastics Camp, llevamos a cabo un trabajo intenso para fortalecer la relación entre ambos, siendo esto un pilar fundamental en la formación de las gimnastas. Se considera clave que dicha relación se sepa gestionar y se sepa cuidar para que cada uno saque lo mejor de sí mismo. Se necesitan grandes dosis de sinceridad y honestidad entre ambos y un grado de confianza que poco a poco se genera en base al rendimiento.

Estas son las cualidades que han de favorecer una gran conexión entrenadora – gimnasta:

  • Comprensión y empatía
  • Interés en lo deportivo y en lo personal
  • Flexibilidad y actitud, en función de la situación y la persona
  • Cercanía y comunicación
  • Toma de decisiones

Potenciar y poner en práctica estas cualidades determina: 

  • El crecimiento personal por parte del deportista como fruto de la relación con su entrenadora, que asume un rol de mentor, interesándose por la formación integral de la gimnasta.
  • Un mayor rendimiento deportivo asociado a relaciones positivas fruto del compromiso, motivación, disfrute y bienestar personal de ambos.
  • La interacción entre el entrenador y la gimnasta en el contexto extradeportivo tiene un efecto positivo en la calidad de la unión.

En conclusión, la relación entrenadora-gimnasta influye positivamente en los resultados tanto a nivel deportivo como personal.