La gimnasia rítmica es una disciplina que no solo consiste en realizar ejercicios relacionados con la flexibilidad, es un arte que combina la expresión corporal y el baile. Se caracteriza por la elegancia, la velocidad y, a la vez, el riesgo que corren los que lo practican realizando ejercicios que, en ocasiones, parecen imposibles.

Uno de los elementos que es necesario destacar en esta disciplina es la música, todos los ejercicios que se realizan, ya sean individuales o en conjunto, se desarrollan en torno a una base musical, para lograrlo es necesario que exista una coordinación entre el ritmo de la música elegida y los movimientos de cada ejercicio.

Desde el inicio de la preparación, en Gymnastic Camp, llevamos a cabo un proceso de interiorización de conceptos técnicos y coreográficos, siendo este segundo el pilar fundamental en la formación de los deportistas. Por ello, en los entrenamientos de un gimnasta es fundamental que incorporen conocimiento de danza y ballet, sobre todo, en los primeros años de entrenamiento. De esta manera, se logra asentar las bases coreográficas para después plasmarlas en el tapiz junto a los ejercicios deportivos.

Pero, para poder aprender estas coreografías, es necesario, comprender la música, empezando por escucharla. Esta acción implica una serie de procedimientos mentales. Gracias a ello, se produce un acercamiento entre la motivación y la psicología del deportista que podrá diseñar la expresión técnica y la ejecución del movimiento de forma adecuada.

De esta forma, educar el oído musical de las alumnas, les permitirá interpretar lo que la música les está transmitiendo y plasmarlo en los ejercicios. Con el objetivo de poder integrar la música y el movimiento, las gimnastas tendrán que aprender a diferenciar entre oír y escuchar, ya que el primero hace referencia al ingreso de sonido a través del canal auditivo, mientras que la segunda implica incorporar otros procesos mentales con el fin de comprender, contrastar y transmitir la música a un movimiento en concreto. Por ello, la tarea de los coreógrafos y entrenadores es fundamental para ayudar a las gimnastas a desarrollar esta habilidad o perfeccionarla.

La música en la Gimnasia Rítmica se convierte en su base crucial, a través de ella las gimnastas expresarse con mayor virtuosismo, con el objetivo de transmitirlo de la mejor manera al espectador a través de la expresividad con que se han de realizar los ejercicios.

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