Ambas disciplinas permiten dar un doble salto en la educación de los jóvenes.

Los niños y niñas siempre están llenos de ganas por aprender, con su energía y entusiasmo por las cosas que realmente les gustan, llegando incluso a contagiarlas. Estos tipos de valores siempre están presentes en Gymnastic Camps, no sólo entrenamos a los alumnos para ser mejores gimnastas, sino que también aprendan valores que sirven para cualquier reto que se presente en el camino. Además, durante los campus podrán entrenar codo con codo con técnicos y gimnastas de primer nivel miembros de la Real Federación Española de Gimnasia, una experiencia única que les aportará un extra de ilusión, energía y motivación para dar lo mejor de sí mismos. Tanto la gimnasia rítmica como la artística aportan diferentes tipos de valores que ayudan a formar a los niños y niñas que las practican.

Por un lado, cabe destacar que lejos de ser un deporte meramente femenino, cada vez son más los chicos que se animan a practicar la gimnasia rítmica. Sin ir más lejos, según datos de la Federación de Gimnasia, el número de participantes masculinos ha crecido en los últimos años hasta alcanzar los 67 de la última edición en 2019. Por este motivo, desde Gymnastic Camp señalan que ambos tipos de gimnasias no sólo ofrecen beneficios físicos, sino que también permiten fomentar valores como:

  • Autoestima: la gimnasia artística ayuda a reconocer los éxitos y superar las adversidades, porque si caminar por la barra se le resiste, no quiere decir que no lo consiga más adelante. La satisfacción de conseguir un ejercicio que se resiste ofrece una satisfacción y sensación de alegría que refuerzan la confianza en uno mismo a la hora de afrontar cualquier tipo de dificultad que se ponga por delante.
  • Esfuerzo: la gimnasia rítmica requiere de mucha elasticidad, entre otras cualidades, aunque esto no es algo que se consiga de un día para otro, sino que es necesario un esfuerzo diario y constante para conseguir los objetivos. En el caso de la gimnasia artística sucede lo mismo, ya que la práctica de este deporte ayuda a trabajar la capacidad de sacrificio y mejora de los jóvenes para ir superándose día a día, sin importar los difícil que pueda ser alcanzar la meta.

  • Disciplina: dietas estrictas para conseguir el peso exacto con el que conseguir un equilibrio perfecto. Entrenamientos de horas y horas para lograr la meta de llegar al campeonato soñado y ganarlo… Ambos tipos de gimnasia son sinónimo de disciplina y aportan compromiso con su entrenamiento y con cualquier propósito que tengan  a todas las niñas y niños que lo practican.

  • Paciencia: tanto el aprendizaje de los movimientos en la gimnasias rítmica y artística que se deben conseguir son complejos y necesitan su tiempo, la gacela no se logra el primer día, hay que practicarla millones de veces hasta que comienza a salir bien. Lo mismo sucede con lograr el salto y la caída perfecta con las barras asimétricas en la gimnasia artística. Para ello es necesario tener paciencia y saber que es necesario muchos intentos para conseguir un objetivo, algo que también pasa en otros muchos ámbitos de la vida. La recompensa muchas veces se encuentra al final del camino, y por ello es necesario tener paciencia para no decaer y seguir intentándolo.
  • Trabajo en equipo: para alcanzar los objetivos es imprescindible colaborar con el resto de los miembros del equipo. Saber aunar fuerzas para llegar más lejos no sólo da resultados en ambos tipos de gimnasia, sino que también en nuestro día a día, en la que colaborar con los compañeros que nos rodean nos hace ser mejores. 

Soñar y tener ilusión por algo es una de las mejores sensaciones que se pueden tener y tanto la gimnasia rítmica como artística los transmiten a la perfección.

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